Apenas unas ratas y cuatro gatos tristes
avistan tu velamen a medio desplegar.
De pie, frente al timón,
elevas la mirada hacia rutas ignotas
que te quiten, sin mas, de la tristeza
de ser sólo un corsario de la vida.
Tu barco enseñorea el horizonte. Ni una luz
se aprecia en lontananza. Ordenas largar trapo
y encaminar la proa hacia la mar abierta.
Ya estás a la merced de tu enemigo.
Sólo el valor, la astucia y la fortuna
te darán la victoria y el regreso.
(del libro Patente de corsario)

2 comentarios:
Los que tenemos alma de marinero, si que sentimos este detalle que nos envías hoy. Muchas gracias y un saludo.
Gracias, Doramas, por tu presencia.
Un abrazo.
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