Fue de papel, y en el estanque
de los juegos y los peces de colores
flotó por un momento.
Movido por mi mano,
velamen infantil desprovisto de intención
siquiera de dominio,
quise guiarle, indemne, a la segura costa,
al socaire del viento y de la muerte.
Se deshizo sin más. Apenas tuve tiempo
de rezar un responso ante tal desventura.
Naufragó junto al pez de colores difusos,
bajo el agua enjaulada de la fuente,
sobre el verdín que el tiempo puso allí,
borrando sin remedio tu rostro inscrito en él.

10 comentarios:
Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,
Frank Ruffino.
Gracias, Frank
Gracias por este bello manojo de versos.
Un saludo afectuoso
Hola Carlos
Hace mucho tiempo que no paso por este blog y de nuevo vuelvo a sentir tus palabras llenas de recuerdos que de una u otra forma todos hemos experimentado.
Un enorme beso con todo mi cariño.
Aquel rotro inscrito se borró del papel para siempre pero intuyo que no de tu memoria y corazón Carlos.
Hermoso poema.
Abrazos.
Pues no sé qué decirte, Carol, a lo mejor ni fue nunca. Gracias por venir.
Un beso
Los caminos y saltos por la red, me conducen a este precioso blog donde una vez más me encuentro con el alma del hombre que sé bueno y sabio.
Este poema además de hermoso es muy sensible. Tiene de memoria y de nostalgia. De buen paladar poético amigo mío.
Un abrazo enorme Carlos.
Gracias a ti,H, por llegarte hasta ellos. Un abrazo
Gracias, Capri, por venir. La verdad es que lo tengo un poco abandonado por eso de publicar y demás historias. Procuraré ponerme al día. Un beso.
Gracias, Rosario, por tus geniales palabras. Ha sido un honor y un placer saberte aquí.
Un besazo.
Publicar un comentario en la entrada