Termino de llegar. La estación donde aparco
parece vigilarme desde arriba del todo.
(siento cómo se anudan mis pasos a su suelo)
Miro a mi alrededor. Apenas unas caras,
revestidas de prisa,
intentan removerme de mi quietud perfecta.
Atruenan en la noche multitud de altavoces
que anuncian, insolentes,
destinos absolutos y llegadas posibles.
Todo es prisa y zozobra, maletas que andan solas,
pasajeros perdidos en un tiempo distinto
al tiempo de sus casas,
algún samaritano que saluda y sonríe,
el grupo de las niñas de los ojos sin ruido
y trenes, que se mueven
para acercar personas y animales
sin causa ni razón de haber venido,
anclados sin remedio en el andén del tiempo,
sin nada que decir, mientras la ciudad duerme.
(del poemario "En una voz distinta)
6 comentarios:
Gracias, Mariola. Forma parte de un nuevo poemario (sólo llevo cuatro poemas) en donde quiero acometer el tema poético desde una óptica diferente.
Un besazo y gracias por venir
¡Que bonito poema y qué inspirado! A ver si tienes suerte y te llega una buena inspiración a tu poemario nuevo, cosa que no dudo. Yo, hago lo que puedo, pero el último que colgué, me salió triste...
Un abrazo, Carmen.
Llegar a cualquier estación, de un pueblo cualquiera y en cualquier lugar y transportarte con la imaginación a otros tiempos, maletas destartaladas, sayas largas, tocados en la cabeza…Un saludo
Hola amigo Carlos, te dejo un saludo. besitos muakkk
Carlos:
Es curiosa la vida, estoy terminando una breve reseña de lo que fué mi último viaje a Lima y lo titulé ACABO DE LLEGAR.
Creo que es bueno estar arriba del tren con opción de bajar cuando nos apetezca, hay muchos que sólo ven pasar los trenes.
UN BESO y gracias una vez más, por tu comentario a mi poema.
Rossana
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