
De repente estoy triste y no me lo merezco.
Ni siquiera mantengo la sonrisa
de los días vacíos de contarse.
Tampoco se me antoja distraer la atención
con ajadas premisas de ser y comprenderme.
Es inútil que busque calendarios distintos
para anotar las veces de masturbarme a solas,
sin retrato, ni nombre,ni siquiera memoria
de rostros que ya fueron. De repente, estoy triste,
y puede que esos ojos idos de tantos años
sean los responsables y busque aquellos sueños
fugados a la noche de la muerte absoluta,
sin comprender apenas que la inmortalidad
habita en el dolor de recordar que vives.
(del poemario "Espacios y sombras")