
Espaciosos silencios
se instalan en un aire que vibra todavía
al compas de tu voz, fugada acaso
para no regresar de la distancia,
mientras oigo pisadas alejarse
de esa estación de tren, vacía de futuro,
que aún guarda la visión de nuestro encuentro
sin réplica posible,
allí donde tu mundo se alejó de mi mundo
entre marchitas brumas,
junto con el adiós que nos quisimos dar
para dejar morir a un sentimiento
que imploraba piedad para consigo
y puesto entre tú y yo
con la exacta quietud de aquel que ya no vive.
(del poemario VBivr sin más motivo)