
Después de mil jornadas por calles extranjeras,
extrañaba tu falta.
Me tocaba el regreso hasta tu mundo en sepia.
Era larga la noche del camino
y difícil andar sobre tus pasos.
Ahora te pido: invítame a bailar,
quiero sentir tus pechos acuchillar mi carne;
quiero sentir tus piernas distanciarse
para extasiar mi rodilla entre tus muslos.
Invítame a bailar, que tengo frío
y mi tiempo zozobra sin tu vientre.
(del poemario "Entre tú y yo")