
Aquí llega la noche,
no te dejes vencer por su tersura,
su intemporal matiz, sus tentaciones,
ni escuches junto al marco de la vieja ventana,
de madera podrida y cristales de polvo,
el ritmo del silencio que repite un cantar,
porque la noche engaña, como aquella mujer
que espera en las esquinas y sisea a los hombres,
y quiere seducirte para atarte las manos
al mantel que sostiene pesadillas oscuras
y días sin razón, desasistidos,
y allí te sentirás como distinto,
confundirás la luz con la luna engordada
de escaso plenilunio,
donde los hombres lobo violan Caperucitas,
y te irás a dormir cuando la aurora,
sin esperar razón ni puerta abierta que permita
al amor tener su espacio. Y solo has de seguir
hasta encontrarte debajo del mantel,
sin tiempo que buscar, acaso muerto.
(del poemario "Estampas, pinturas y aguafuertes)
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