
Nos fuimos construyendo muy despacio,
medíamos el tiempo contando hacia el futuro,
libre la piel de escamas y los ojos llenísimos
de luz, pese a las nubes que hasta el techo cubrían,
nos fuimos construyendo a pesar de los truenos
que a vacío sonaban en túneles candentes
y alcanzando el placer por dirección prohibida,
nos fuimos inventando el subterfugio
de vadear las horas estrábicas de mar
que intentaban sumir a nuestro lecho
bajo el manto profundo del hastío,
pero fue que la vida, sin avisar siquiera,
nos trajo el huracán de la rutina
y quedamos así, sin nada que nos salve.
(del poemario "Entre tú y yo")
27 comentarios:
Un poema nostalgico a merced de la tempestad. Lo aplaudo por el buen hacer.
Un abrazo.
Gracias, Perfecto.
Un abrazo
Conmueve la sensación de inevitabilidad ante "huracán de la rutina" tiene cierto aire de determinismo y el título encierra una paradoja existencial... me encantó.
Un beso.
"Y quedamos así, sin nada que nos salve".
La rutina acaba con todo, sí.
Hola Carlos, siempre disfruto con el aire que mueve tus versos y me dejo acariciar por el lirismo y el lenguaje que los envuelve.
...Vientos de la vida con huracanes de rutina y ciclones de esperanzas...
Así siento este poema y así te aplaudo, amigo Poeta.
Un biquiño grande de quien desde hace, ya, cuatro años te lee y admira.
Juana Corsina
Gracias, Paloma, por venir y entenderlo.
Un beso
Así es María Jesús; la rutina es el peor enemigo de la misma vida.
Un beso
La admiración es mutua, Juana. Ya me gustaría hacer los sonetos que tú haces. Además, sabes que siempre estamos cerca, aunque no lo estemos.
Un beso
Hola Carlos! Navegando por este mar sin olas he llegado a tu isla.
Precioso y nostálgico poema...Un saludo
Perfecta forma de sentirlo y definirlo... insalvables.
Me gustó mucho, pese al deja vú. Un placer leerte.
Un gran abrazo, Carlos.
Un poema nostalgico hasta la médula.
Las Musas cuando son triste, agudiza nuestras letras mucho más.
Dejando un torrente de sentimientos...
Un placer leerte Carlos...
Un abrazo
Mariola
Nostalgioso y bello poema con increíbles imágenes, fruto de un inmenso talento.Felicitaciones, magnífico todo el blog. Un abrazo.
Hola, Lasafor; has llegado a tu casa; gracias por venir.
Un abrazo
Hola, chica de la farmacia (me encanta llamarte así) El placer ha sido mío al saberte cerca, y leer tu comentario. Te espero. Un beso
Hola Mariola; sí tienes razón, cuando las musas se entristecen suelen funcionar mejor. Gracias por la visita, ha sido un placer saberte cerca.
Un beso
Gracias, Alma, por venir; espero que jo sea la última vez que nos vemos.
Un beso
La rutina... la monotonía... Consiguen extinguir hasta la llama más duradera de amor.
Unos versos muy reflexivos. Me encantan :)
Gracias, DonLimpio, por venir.
Un abrazo
Don Carlos, pasaba por aquí y creo que me quedo. Hermosas líneas que intentan evitar lo enevitable, el hastío de la rutina, el mirarse en el espejo y ver que el reflejo siente esa sensación ineludible del paso cauteloso y rutinario de la vida.
Saludos desde Cáceres, le sigo.
Raül,
eltendederopaco.blogspot.com
Gracias, Raül por venir, estás en tu casa.
Un abrazo
Es preciosa la poesía...
¡Qué realidad tan triste!
La rutina acaba con el amor. Cuando hemos conseguidos las cosas, nos acomodamos, como si fueran nuestras, y nadanos pertenece, por eso hay que cuidarlo mucho.
Un beso.
Gracias, Sakkarah, por venir y decírmelo. Es un placer saberte por aquí.
Un beso
Carlos...
la textura suave de tus versos se contornea impulsiva... hasta dejarse caer... en esa arruga inevitable del tiempo y el hastío...
Profundamente bello!!!
gracias por llegar hasta mis letras y permitirme de esa manera... conocer tu casa y tus sueños... me quedo amigo poeta!!! un abrazo desde el corazón!!
hermosos días!!!
beso!!!
Carlos maestro, un muchas gracias por sus comentarios en mi blog, y me tiene, también, tras sus huellas poéticas, que disfruto muchísimo. Un abrazo! Ezequiel
Puedes quedarte todo el tiempo que quieras, Úrsula; para mí será un placer saberte cerca de mis versos.
Gracias por venir
Un beso
Comentarios merecidos, Ezequiel. Gracias a ti, amigo mío, por venir y contarlo.
Un abrazo
La inminencia que apabulla, lo que sabemos indefectible y contra lo que luchamos incanzables nos alcanza despiadada asfixiándonos bajo su irreductible peso.
Vaya la rutina, vaya belleza en el decirla.
Impecable poema.
Sigo disfrutando tus demás poemas.
Un abrazo
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