lunes 4 de enero de 2010

Tránsito


I

Mientras duermo la ausencia
echo a volar antiguos horizontes
alejados del lapso que una voz determina.

Apagados refugios de un soñar siempre a oscuras,
intentando encontrar, entre fisgones rostros,
aquella cara amiga que sepa comprender
por qué me enoja persistirme vivo
en medio de un enjambre de viejas cornucopias
ocupando la calle central del camposanto.

Y me pregunto ahora, cabal en la jornada
que hasta Dios considera,
si acaso no he debido desprenderme
del soñar sin reservas, para nacer de nuevo
y remediar las noches de negra oscuridad.

II

Hoy pude regresar de entre los muertos,

sin censurar mi voz en los espacios,
sin vanas aflicciones que despierten congojas,
sin tonos lastimeros que provoquen naufragios,
sin encumbrar las frases de mínima importancia,
sin caprichos ociosos que ocultar,
sin dejar de ser carne,
sin siquiera volver sobre mis pasos idos.

(recolecto palabras de otros labios ajenos a mi nombre)

Hoy pude regresar de entre los muertos,

para colmar de luz los nuevos almanaques,
para sentir tu mano atrapada en la mia,
para crear distancias que marquen lo absoluto,
para toparme al sol enredado en los sueños,
para dictar sin pausa tu nombre a los espejos,
para encender el día que apagará la noche,
para darle a la sombra su exacta oscuridad.

(apenas me despierto, bojeo con tu imagen)

Yo pude regresar de entre los muertos.

2 comentarios:

Arturo dijo...

Buena imagen para unas palabras que dicen mucho...

Un saludo

Paseando por Ceuta

carlos guerrero dijo...

Gracias, Arturo. Un abrazo