
En desabrida tarde de camposanto y flores
cesaban de fluir las primaveras que alborozan los años
con el tierno desfilar de las cigüeñas.
Dejaron que el invierno de noches repentinas
y fríos absolutos cercara los parajes
que una vez recorrimos sin pausar horizontes
ni detener al curso del cantar.
(desatendimos tiempos con perfume a nosotros)
Marchitaban de olvido amores concertados
cuando cayó la luna sobre el hondo del mar
en negro y plata, mientras el viento gris,
venido de la noche que fagotiza estrellas,
invadía sin tregua los espacios guardados
al soñar y consternaba aquel mirar perdido
en el espacio-niño que una vez existiera.

2 comentarios:
Bellísimo poema, querido
Carlos...
Quiero dejarte mis deseos de felicidades para 2010!
Que sigas escribiendo maravillosos poemas para encantar nuestras almas!
Te dejo un beso y mi admiración
Maria Lua
Gracias, María Lúa. te deseo también un felicísimo 2010 donde se cumplan todos tus deseos, buenos o malos.
Un beso
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