jueves 5 de junio de 2008

Estaba con el tiempo de desnudar cerezos


Estaba con el tiempo de desnudar cerezos,
de volver la cabeza, y mirar para atrás, de contemplar
distancias que marcan lo absoluto: distinto
amanecer, cóncavas calles transidas de mis pasos
y apenas anotadas en el bloc del recuerdo,
aceras que albergaron batallas sin librarse,
y eran leves las sombras que pintaban
de oscuro la valla del jardín, y era mi tiempo aquel
que saludaba con abierta sonrisa
el desfile marcial de las cigüeñas,
y el color de la tarde dejaba su mirar sobre mi frente,
vacía de oquedades,
y el sol iluminaba, despacito, las antiguas fachadas
(de un pueblo que, una vez, quiso ser mar)
mientras que allá, a lo lejos, cantaban otras voces,
y corría mi perro al zaguán blanquecino de la casa,
para decirme adiós desde la esencia
del no ser de las cosas perdidas para siempre...........

Sueños o vecindad: me da lo mismo.
Carlos Guerrero
(del poemario "las horas des-contadas")