jueves 22 de mayo de 2008

Galopan soledades


Galopan soledades al filo de un verano
que, lánguido,
agoniza en pos del tiempo ido.
Desierta de presencias,
la playa se entristece en horas marginales,
y apenas diez gaviotas
de luz dan testimonio.

(repetición eterna de los viejos solsticios que marcan el vivir)

(anochecer perenne de antiguas añoranzas)

Miro desde el balcón
a las ausencias, que en otro tiempo fueron,
y evoco,
sin rubor,
esas perdidas tardes teñidas de ilusiones,
que han trepado, sin prisa, al envés del recuerdo.


Carlos Guerrero


(del poemario "vivir sin más motivo")

Mis ojos parpadean



Mis ojos parpadean en mitad de la noche

y buscan entre oscuros la luz que los oriente.

Sí miro en el espejo

que, indolente, se arrastra en la pared,

veo bajar su imagen,

y desde el fondo,

con lenta parsimonia para no desvelarme,

el conocido golfo salmodia letanías:

por los días fugados,

por las cosas no hechas,

por los amores rotos,

por los muertos vivientes que hallaré al levantarme…

Después, entre el jolgorio que siempre le acompaña,

enciende un cigarrillo,

permite que el sahumerio

se eleve hasta el plafón que nunca enciendo,

y me cuenta la historia de aquel que ya no está:

“Por la vieja estación,

camino abajo del puente de la Almina,

cuando las horas magas se juntan con los duendes

para peinar al viento,

sobre los matorrales

que ocultan el acceso al patio de los sueños,

corretea la imagen desprovista de un niño del pasado…”


Carlos Guerrero

(del poemario "de espacios y de sombras")