domingo 11 de mayo de 2008

Espérame



Espérame, sólo es la noche,
centinela de ilusiones
que viene a refugiarse entre tus labios,
sólo son horas perdidas,

(¡espera, no te vayas!),

que reclaman su olvido en las tinieblas.
No tardo nada,
sólo un segundo,
para dejar las cosas en su sitio.
Espérame,
no traspases la puerta,
el frío reina
y los sueños mueren antes de proyectarse.
Espérame, dame la mano,
volaremos los dos
hacia tiempos del sol y la inmemoria.

Carlos Guerrero

(del poemario "las horas des-contadas)

Memoria de ser


Desde la perspectiva de los años,
inútiles bagajes de tiempo ya cumplido,
retrocedo al principio, allá donde el recuerdo,
-daguerrotipo rancio de pausado paisaje-
incorpora a ese niño, de flequillo rebelde
y remolino en ristre, que arranca a caminar
por el sendero del nunca volverás, y que apuntala
palabras a esconder del mundo
y sus desmanes. Es un tiempo sin tiempo,
años de resbalar hacia una vida
donde el fin
siquiera columbra su silueta,
mientras rebusco a Dios por los bolsillos.
Y es inmensa la casa,
dimensión relativa que dan los años-niños,
en donde mis hermanos,
-lejano tiempo aquel en que lo eran-,
se despeinan auroras en su afán de aprender
de las leyendas, escritas con la tinta azul de metileno,
que ilustran las cuatro rebeldías
de aquel que quiso ser mayor tan sólo un rato.

Carlos Guerrero
(del poemario "las horas des-contadas")