
Cuando queda en silencio incluso hasta la mente,
dejo que los recuerdos
se acerquen, sigilosos, para que se aposenten
a los pies de la cama
y me cuenten, despacio, la historia de mis días.
Canciones y nostalgias,
en cóctel permanente, juegan al tres en raya
con las caras de antaño.
Retablos sin cenefa, ni marco, ni alcayata
donde colgar los tiempos
de sonrisas y luna. Los tristes testamentos de historias
ya pasadas, son historias
más hondas, trocitos de ese puzle gigante que es la vida.
En el momento mismo
que da la media noche el reloj de las almas, desfilan sin rubor
las tristes mascaritas del carnaval errante
y gritan, destempladas,
las voces que algún día dejaron de sonar…
dejo que los recuerdos
se acerquen, sigilosos, para que se aposenten
a los pies de la cama
y me cuenten, despacio, la historia de mis días.
Canciones y nostalgias,
en cóctel permanente, juegan al tres en raya
con las caras de antaño.
Retablos sin cenefa, ni marco, ni alcayata
donde colgar los tiempos
de sonrisas y luna. Los tristes testamentos de historias
ya pasadas, son historias
más hondas, trocitos de ese puzle gigante que es la vida.
En el momento mismo
que da la media noche el reloj de las almas, desfilan sin rubor
las tristes mascaritas del carnaval errante
y gritan, destempladas,
las voces que algún día dejaron de sonar…
Carlos Guerrero
(del poemario "las horas des-contadas")

1 comentarios:
Carlos... Como se dice normalmente... Me llevo el 0.
Y te dejo mi humilde opinión sobre tu poema. LINDO Y ENTRAÑABLE.
Me ha encantado, poeta
Un abrazo desde la poesía
Gabriela
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