
Son escasas las horas, viejo amigo, no consientas,
te pido, que sangren las esquinas cubiertas de memoria,
son escasas las calles, y por eso concentro mi correr
tras los momentos que tachonan de rojo el calendario,
esos mismos momentos que marcan una tregua en el vivir
(exacto laberinto de encanecidas cuestas pintadas de amarillo)
y permiten al sol atrapar golondrinas,
y reír a los niños mientras vuelan cometas,
y fecundar los perros las farolas del parque……………..
después, la noche es larga, puede que demasiado,
y detendrá el recuerdo para abrirse a las sombras.
Carlos Guerrero
(del poemario "vivir sin más motivo")

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