miércoles 14 de mayo de 2008

Es frente a mí



Es frente a mí. No hay cantos
que acuchillen la espalda de la noche.
Se alejan de su andar, y con las sombras

ocultan de la luna sus caras macilentas. Arriba
espera un cielo agónico de estrellas. Repechan
la hondonada y coronan el valle de la muerte,

para encontrar sus huellas en caminos
desiertos de palabras. El otoño desviste de espesura
el jardín. Ella se inclina, es frente a mí, la miro,

recoge los silencios desgajados sin tiempo
del árbol del Edén. Pequeñas avecillas rapaces
diablean en la niebla con ánimas incólumes

y ceden las primicias del agua que se emana
de la fuente escondida. Y mientras, los alcores
que circundan la casa carente de ventanas,

dejan crecer hogueras en sus inmediaciones,
para dar luz al viento y calentar los nidos
de las aves que tienen pesadillas albinas.


Carlos Guerrero

(del poemario "las horas des-contadas")