martes 20 de mayo de 2008

Eran otros los lunes


Eran otros los lunes de regreso
a la escuela. Eran lunes de lluvia, con barro
entre las botas. Eran lunes de cromos,
de partidos de fútbol con las alineaciones
sabidas de memoria. Eran lunes de sueño:
el bostezo absoluto que escapa, mientras Sancho
corretea molinos. Eran lunes oscuros, macilento
maestro, tristeza reflejada en los pupitres-niños
de apenas medio metro. Eran lunes de gritos,
de batallas campales en recreos de tierra
y bocadillo. Eran lunes de babi, de pelos
encrespados, de catarros, de ausencias,
de incipientes recuerdos que apenas
permitían saberlos con certeza. Eran otros
los lunes cuando, al llegar a casa cargado
de deberes, mi abuela me esperaba
con la sopa en la mesa y la sonrisa abierta
al beso de la tarde. Eran otros los lunes
de juegos en la calle, de amigos, de recorrer
aceras maltrechas de humedades, mientras
las golondrinas nos decían adiós desde
el tejado. Eran otros los lunes, te lo digo,
de un vivir por vivir y para siempre.
Carlos Guerrero
(del poemario "las horas des-contadas")