sábado 28 de junio de 2008

Acércate conmigo hasta la aldea


Acércate conmigo hasta la aldea
y deja que el camino nos despiste
del momento, que no es sino un engaño

provocado por la sed de los planetas……..
acércate conmigo hasta la aldea, para encontrar,
entre las aguas que cubren tu soñar de música incolora,

los cantos que escuchamos esa vez tonando en la cañada………………….
…………………………y sentirás mi mano acariciar los años
que no estuve contigo, para entregarte el aire

de las cosas que perdimos de ser en primavera……………
…………acércate conmigo hasta la aldea,
libera la ilusión y deja que las horas desgranen,

lentamente, el tiempo de los sueños aplazados…………….
……………….acércate hasta la proximidad de la añoranza
y buscaremos las dulces tardes que aniquiló el otoño,
el estéril agitar de los murciélagos que, ciegos,

se atontonan contra el viejo ciprés,
donde cuelgan manojos de esqueletos olvidados,

(son las noches sin ganas que hicimos el amor…………)

…………….permitamos que el tiempo sepulte los cadáveres
marchitos de olvido y conveniencias……………….

bailaremos el tango,
los tiempos del vagar enredarán tu pierna con la mía...............
dejemos que circule el cielo entre nosotros,

(los abismos se ciñen al vivir sin pedirnos permiso),

y opongamos al capricho del estar,
la alternativa de marcharnos
cuando la lluvia nos arrope por completo.

Carlos Guerrero

(del poemario "las horas des-contadas")

martes 24 de junio de 2008

Me encanta recordar


Me encanta recordar el tiempo que viví pisando hojas
aquellas largas tardes de sol y libertad, de agrestes campos
en duro recorrer a la carrera.

(árbol frondoso de bosques absolutos en su verdor y blanco)

Y trepaba sin ver ni más motivo que subir y subir,
y entre sus ramas descansaba mi cuerpo,

(atalaya sutil de niño encaramado)

mientras, alrededor, un vocerío, un simple descubrir
y un “tú te quedas”, ahuyentaban las horas encarnadas
de loco galopar entre las piedras.

Y después, cuando apenas descabezaba el sol
su última siesta, de regreso a la casa que, lejana,
colonizaba en luz el horizonte, discutía detalles,

(acalorados gritos)

y miraba tus trenzas bailarinas
danzar entre mis pasos, y sentía tu mano,
en pausada caricia, borrando los churretes de mi frente..................

Carlos Guerrero

(del poemario "las horas des-contadas)

lunes 23 de junio de 2008

Es asombro de ser


Es asombro de ser, ceguedades de hogueras
que funden a la niebla y muestran
una imagen cansada de no estar,
es pasión sometida al mero descubrir del alba
entre las manos, magnolias entregadas en aras
de una voz, un sentimiento que impulsa al corazón
y lo esclaviza…………………………………
…………………………………….es admirar
a los pájaros sustentarse en sus alas, descubrir
los colores que tiñen a los campos de nuevas
primaveras, saber que las gaviotas acechan
a los peces mientras respiran aire de la muerte pequeña,
contemplar a la noche vestirse de luciérnaga e inundar
con su luz los mil portentos apenas esbozados,
oír viejas canciones pronunciar nuestro nombre…………..

es asombro de ser y comprenderlo.

Carlos Guerrero

(del poemario "las horas des-contadas")

martes 17 de junio de 2008

Solíamos mancharnos


Solíamos mancharnos
con jugo de las fresas robadas en la mata,
-socaire del guardián de honda certera y perro malas pulgas-
en mañanas de andar entre los huertos.
Enorme era la finca que adentrábamos
por senderos de cabra y peñascales...........................
...................................los cerezos, floridos,
guiaban nuestros pasos hasta la cañadú,
que libábamos, raudos,
ocultos en los surcos de un huerto con lechugas..........
....................................después, lleno de pringue,
mojado del regato que atravesaba el campo,
(regadíos y frutas orlaban con su estampa el final de la tarde)
regresaba a mi casa,
-inocente expresión que no mentía
a la mirada astuta de la abuela-
inventándome excusas siquiera planeadas,
negando la evidencia
y dejándome llevar a una bañera
que, tibia, reparaba,
en mudo sortilegio de estropajo y jabón,
mis pequeños embustes al hilo de la cena...................
Carlos Guerrero
(del poemario "las horas des-contadas")

viernes 13 de junio de 2008

Cuando queda en silencio incluso hasta la mente


Cuando queda en silencio incluso hasta la mente,
dejo que los recuerdos
se acerquen, sigilosos, para que se aposenten

a los pies de la cama
y me cuenten, despacio, la historia de mis días.
Canciones y nostalgias,

en cóctel permanente, juegan al tres en raya
con las caras de antaño.
Retablos sin cenefa, ni marco, ni alcayata

donde colgar los tiempos
de sonrisas y luna. Los tristes testamentos de historias
ya pasadas, son historias

más hondas, trocitos de ese puzle gigante que es la vida.
En el momento mismo
que da la media noche el reloj de las almas, desfilan sin rubor

las tristes mascaritas del carnaval errante
y gritan, destempladas,
las voces que algún día dejaron de sonar…
Carlos Guerrero
(del poemario "las horas des-contadas")

sábado 7 de junio de 2008

Columbro los senderos


Columbro los senderos:
olvidos de la mar,
gentes que apenas miran caerse el horizonte
entre manos que gimen su futuro imperfecto,
cisuras del abismo que doblega su espalda
ante el olvido………………………….
nubladas sensaciones se esparcen a lo lejos
en aras de la tarde, y el humo,
-espirales de gris hacia la aurora-,
se extiende en la oquedad de las horas sin dueño,
……………………………….y las hogueras,
gigantescas luciérnagas sobre un jardín de otoño,
crepitan en su luz………………………
perfecto en su correr,
el sol subraya la mirada del niño
que no espera si no nuevos caminos,
donde se abra la mar al surcar de su nave
entre las olas…………………………………
Es momento de estar, de elevar hasta el cielo la mirada,
sin atisbos de tiempo, y de buscar la paz
entre los árboles, desnudos de ropajes los armarios
que esconden a las nubes pintadas de amarillo………

Carlos Guerrero

(del poemario "senderos de inconstancia")

jueves 5 de junio de 2008

Estaba con el tiempo de desnudar cerezos


Estaba con el tiempo de desnudar cerezos,
de volver la cabeza, y mirar para atrás, de contemplar
distancias que marcan lo absoluto: distinto
amanecer, cóncavas calles transidas de mis pasos
y apenas anotadas en el bloc del recuerdo,
aceras que albergaron batallas sin librarse,
y eran leves las sombras que pintaban
de oscuro la valla del jardín, y era mi tiempo aquel
que saludaba con abierta sonrisa
el desfile marcial de las cigüeñas,
y el color de la tarde dejaba su mirar sobre mi frente,
vacía de oquedades,
y el sol iluminaba, despacito, las antiguas fachadas
(de un pueblo que, una vez, quiso ser mar)
mientras que allá, a lo lejos, cantaban otras voces,
y corría mi perro al zaguán blanquecino de la casa,
para decirme adiós desde la esencia
del no ser de las cosas perdidas para siempre...........

Sueños o vecindad: me da lo mismo.
Carlos Guerrero
(del poemario "las horas des-contadas")